Mentalidad teal

La principal crítica que se hace al modelo popularizado por Frederic Laloux en su libro Reinventar las Organizaciones es que es otro modelo de categorización. En este artículo, trataré de aclarar todas los equívocos y simplificaciones que a menudo se hacen y ahondaré en la mentalidad teal, un aspecto que no está suficientemente explicado en el texto.

La gran aportación de Laloux

Aunque se atribuye a Laloux, la definición por colores de los diferentes niveles de desarrollo evolutivo de las personas no es suyo. Su verdadera fuente es la Dinámica espiral,  a partir de las investigaciones de Clare W. Graves por parte de Christopher Cowan y Don Beck, y a la que también contribuye Ken Wilber.

Tampoco es suya la vinculación de las diferentes actitudes de las personas con tipos determinados de organizaciones. De hecho, la primera persona que habla de tribus, instituciones, mercados y redes es David Renfolt.

La gran aportación del belga es presentarnos un quinto tipo de diseño organizacional, las organizaciones teal, relatando, con ejemplos, cómo las empresas pioneras han introducido el propósito evolutivo, la autogestión y la plenitud en su día a día. Aunque también creo que se equivocó al usar la palabra plenitud; lo que requieren las organizaciones teal no son personas plenas sino auténticas.

Por cierto, desde su publicación, está brotando un nuevo modelo de organización propiciado por la cryptoeconomía, las organizaciones autónomas descentralizadas (DAO), que da un nuevo brío al futuro de la gobernanza.

El error de simplificar por colores

Quienes hablan de una categorización, se están quedando únicamente en uno de los dos planos con los que trabaja Laloux: el de los diseños organizacionales, las diferentes maneras de trabajar juntos. Y, hablan, de manera simplificada, de organizaciones rojas, ámbar, naranjas, verdes o teal.

Pero, están olvidando el segundo plano, el de la evolución de la mentalidad de las personas.

No lo podemos decir más claro: el teal no es sólo un tipo de organización, es también una nueva mentalidad.

Además, la mentalidad teal supone todo un cambio de paradigma en nuestra forma de pensar y comportarnos. Algo así como cuando Galileo dijo que la tierra es redonda, rompiendo con la visión imperante hasta entonces de los terraplanistas.

La mentalidad teal acaba con los enfrentamientos

Hasta la aparición de la mentalidad teal, las formas de pensar previas recelan del modelo de pensamiento anterior. Por ejemplo:

  • El pensamiento ámbar, que elabora normas para sentirse seguro, abomina del libre albedrío del pensamiento rojo.
  • El pensamiento naranja, que apuesta por la innovación para sentirse seguro, cuestiona el inmovilismo y rigidez del pensamiento ámbar.
  • El pensamiento verde, que apuesta por el colectivismo para sentirse seguro, denigra la insensibilidad y cómo esquilma recursos el pensamiento naranja.
  • La mentalidad teal, que tiene en el propósito uno de sus ejes, no cuestiona ningún pensamiento anterior, sino que acepta su parte más positiva y los trasciende.

Es decir, en ese enfrentamiento social entre quienes abogan por el colectivismo y quienes propugnan un individualismo soberano, se plantea una tercera vía. La mentalidad teal va de buscar un ambos y más para cocrear juntos.

Reconocen lo bueno de los modelos anteriores. El pensamiento verde, al poner el grupo por encima de todo, acaba por diluir las singularidades de cada persona. El pensamiento naranja, al apostar por el individualismo, abandona la búsqueda del bien común.

Visto desde la mentalidad teal, ambos son necesarios. Se necesitan personas libres, que se han hecho grandes al desarrollar todas sus fortalezas, para participar y contribuir de manera colectiva a un bien común, un propósito mayor que cada persona individualmente.

De la máscara a la esencia

Por eso, lo más importante para alcanzar la mentalidad teal es un salto en la evolución de las personas. Ése es el mensaje en el que hemos insistido una y otra vez desde 9brains: la mentalidad teal requiere de un trabajo interior de las personas.

No se trata de copiar sólo el diseño organizacional de Buurtzog, ni inspirarse en los valores y el propósito de Patagonia. Require además de un trabajo interior de todas las personas que la integran, pero especialmente de los líderes (y/o fundadores).

¿En qué consiste ese trabajo? En ir más allá del disfraz, del personaje que nos creamos cada uno para esconder nuestros miedos y mostrar nuestras vulnerabilidades. Sólo así se llega a la esencia de la mentalidad teal.

La razón por la que no existe es porque la depredadora mentalidad naranja imperante en multinacionales, y evangelizada en las escuelas de negocio, aprovecha cualquier mínima debilidad del contrincante para hacer sangre.

Si un director general no ha despedido a unas cuantas personas al llegar al puesto, con la excusa de ajustar costes, no se hace respetar. No se siente temido y, sólo así, sabe que no irán a por él, como él fue a por su antecesor.

Del error a las fortalezas

Un último elemento sustancial de la mentalidad teal es dejar de enfocarse en el error para mirar en las fortalezas.

Las mentalidades roja, ámbar, naranja y verde conciben el mundo desde la carestía. El mundo y las personas son problemas a solucionar.

En el capitalismo, cuando algo no funciona se cambia por otra. Las personas forman parte de ese engranaje. Los departamentos humanos se especializaron en encontrar la mejor pieza del mercado. Las personas están en las rejas de compararse y tratar de ser quienes no son.

La forma de pensar está basada en el error, nos enfocamos en lo que hay que corregir. Seguimos hasta el infinito un bucle consistente en identificar el problema, analizar las causas, buscar soluciones y establecer un plan de acción para ponerlas en marcha.

La mentalidad de abundancia que propugnan algunas metodologías, como el Pensamiento de diseño o la Indagación Apreciativa, consiste en centrarnos en nuestras fortalezas, en aquello que nos hace verdaderamente buenos. Cuando conectas con tu verdadera esencia, toda esa prisión de postureo desaparece.

Barcode - BANKSY Impresión de Arte de AUX BEAUX-ARTS
Barcode, de Bansky.

Un jugador menudo, Stephen Curry, ha cambiado por completo el juego del baloncesto profesional al centrarse en la fortaleza de sus lanzamientos a distancia. Ahora, todos juegan como él. Le han copiado.

Nadie te puede ganar a ser tu mismo. La manera de potenciar esa singularidad es potenciar los dones, no resolver tus problemas. El imán para captar clientes se llama autenticidad.

Lo mismo ocurre con las organizaciones. La clave para aplicar una mentalidad teal es centrarse en lo que les da vida, lo que las hace únicas. Y eso es todo menos categorizarse.

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