Futuro del trabajo es ser como un pulpo

En 9BRAINS estamos convencidos de que el futuro del trabajo es ser como un pulpo, esto es, que todas las empresas se organicen como ya lo hacen internamente los pulpos. Son la estructura de organización que mejor se adapta a los cambios. De hecho, los pulpos adoran los cambios y las novedades. En esta página queremos ayudarte a comprender qué podemos aprender de este animal singular para ser más eficientes en la complejidad de la Era Digital y cómo inspirarnos en los pulpos para diseñar la forma de actuar en las organizaciones.

Muchos de los datos sobre los pulpos que aparecen a continuación están documentados por el filósofo Peter Godfrey-smith en su libro Otras mentes, en el que estudió el comportamiento de los pulpos para conocer el origen de la conciencia. La elección no es casual. Se trata del único animal invertebrado del mundo que tiene una inteligencia superior, es el que mejor se adapta a los cambios y, según algunos investigadores, tiene un ADN único y singular, más parecido al de un alien de otro planeta que al de cualquier otro animal terrícola.

Estos son sus elementos característicos y qué podemos aprender para responder al futuro del trabajo:

 

1. muestran su vulnerabilidad

El origen de todas las habilidades y capacidades de los pulpos proviene de que es el único animal invertebrado que no se refugia en una concha. El resto sí lo hacen. Hasta sus primos hermanos, los calamares, tienen una estructura interna que les sirve de protección. En cambio, los pulpos, en su evolución biológica dieron el paso de abandonar cualquier estructura de protección. En otras palabras, decidieron mostrarse vulnerables. Esto, como veremos más adelante, les obligó a desarrollar otros sentidos, como la inteligencia o la flexibilidad.

En todo caso, ¿qué podemos aprender los humanos de los pulpos? Creo que lo más importante es descubrir las ventajas de mostrarnos vulnerables. Los seres humanos nos parecemos más a las almejas o los mejillones, que esconden su esencia debajo de una dura coraza. Los humanos, en general, hemos optado por tapar nuestros problemas, nos esforzamos por ocultarlos. Y, pagamos un alto precio por ello.

Nuestra coraza es lo que se llama habitualmente la zona de confort, ese lugar o personaje que nos hemos creado para sentirnos cómodos y seguros en sociedad. ¿Qué disfraz es el que te pones cada día para ir a trabajar? ¿Cuáles son los miedos que escondes a tus compañeros? ¿Cuál es el precio que pagamos por querer tenerlo todo bajo control?

La psicóloga americana Brené Brown ha estudiado profundamente la vulnerabilidad, que ha popularizado en sus charlas TED. Su tesis principal es que «no hay valentía sin vulnerabilidad».

 

Adentrarse en la vulnerabilidad es asumir una de estas tres opciones:

 

  • la incertidumbre,
  • el riesgo
  • y la exposición emocional.

Para ser creativo o innovador, en definitiva, para ser felices en el trabajo, has de abrazar necesariamente tu vulnerabilidad.

¿Qué les pasa a las personas que no quieren mostrarse vulnerables? Brown lo resume muy bien en una frase: «Cuando no reconoces tu vulnerabilidad, machacas a otras personas con tu mierda«. Te conviertes en una persona tóxica. ¿Lo quieres seguir siendo? Por eso, la mejor manera de cambiar algo es empezar por uno mismo. Cuando quieres cambiar algo en los demás significa que esa persona te está reflejando algo que no quieres ver en ti mismo.

Claro que conectar con tu vulnerabilidad es doloroso, por eso lo hemos tratado de esquivar toda la vida.

 

«Es más fácil causar dolor que sentir dolor»

Brené Brown

El problema con tu mierda es que, por mucho que la escondas, la mierda huele y los demás la huelen. Aquello que tratas de esconder es lo primero que ven los demás de ti. ¿No parece un poco absurdo esconder algo que los demás ven y huelen? Las buena noticia es que el dolor es pasajero y la mierda cuando se pone al sol, se seca y se convierte en abono. Es el trabajo que en 9BRAINS denominamos Liderazgo Interior. Es el que hacemos para aprender nuestros miedos y el resto de emociones.

Así que aprendamos de los pulpos la valentía necesaria para exponernos y ser vulnerables cuando no podemos controlar el resultado. Consideramos que es la solución a uno de los principales retos y desafíos que está lastrando el mundo profesional y la felicidad del ser humano: más del 80% de los trabajadores está frustrado con su trabajo.

 

2. LIBERTAD DE MOVIMIENTOS

El regalo por aumentar nuestra vulnerabilidad es una mayor libertad de movimientos. Sin miedos a querer controlarlo todo, eres más libre a cualquier posibilidad. Sin miedos a no equivocarte, eres más creativo y más innovador. Puedes arriesgarte. Sin miedos a querer siempre guay, conectas con tu verdadera esencia y eres auténtico. Los demás lo ven y resultas más creíble con lo que dices y haces.

Al perder la concha, los pulpos se convirtieron en animales vulnerables. Pero el ser blandos les dio una de sus mayores fortalezas, su flexibilidad. Un pulpo es capaz de pasar por un agujero angosto. ¿Qué te impide ser tan rígido? En un mundo complejo e incierto, las organizaciones que más rápidamente se adaptan al cambio son las que tienen más posibilidades de sobrevivir.

Lo mismo ocurre con los profesionales independientes del conocimiento, los conocidos con knowmads. Su superviviencia está determinada por su agilidad mental, su agilidad relacional y su agilidad para el cambio. Esa agilidad o flexibilidad da rapidez para aprender. Y, cuando aprendes a aprender, eso te lleva a saber actuar. El futuro del trabajo ya no va de un trabajo para toda la vida, sino de proyectos en los que uno se embarca por un tiempo. Y, para lograr el próximo proyecto tienes que escuchar las necesidades de tus futuros clientes para aportarles un valor novedoso o que te reclamen por tus habilidades.

 

3. UN CUERPO LLENO DE POSIBILIDADES

Los pulpos son un cuerpo lleno de posibilidades porque han renunciado a tener una concha o un esqueleto. Quizá éste es el mayor cambio de mentalidad que tenemos que adoptar los humanos para entender cómo funcionan los pulpos. Como seres vertebrados, nos parece difícil que pueda haber una organización sin esqueleto. Ya hemos visto que el precio que se paga es falta de flexibilidad o perder posibilidades de cambio. Las estructuras jerárquicas son demasiado lentas para un mundo que crece a una velocidad exponencial.

Las nuevas formas de organizarse tienden a estructuras más horizontales, esto es, a suprimir lo que los jefes intermedios o la cadena de mando suponen en una empresa, sus articulaciones. Cuando la información no fluye de arriba abajo o, sobre todo, de abajo arriba porque se queda retenida en alguna articulación, tenemos un cuerpo al que se le dificulta el avanzar.

Si queremos que la prioridad de una organización sea creativa e innovadora, el facilitar el aprendizaje y acoger los cambios son obligatorios para no quedar rezagados. Que los pulpos sean un cuerpo lleno de posibilidades también se traslada a su forma de actuar: inventan nuevos comportamientos sobre la marcha. Se adaptan a lo imprevisible.

 

4. SISTEMA NERVIOSO MÁS GRANDE

El pulpo es el mejor ejemplo que existe en la naturaleza de que podemos auto-gestionarnos en una organización dando libertad a sus integrantes. Cuando esto se plantea, las personas que tienen una posición de poder o de rango superior enseguida argumentan que eso va a ser un caos o un «Fuenteovejuna«.

Vayamos a los pulpos. ¿Cómo nos podemos organizar sin columna vertebral? La respuesta es ampliando el sistema nervioso. El de los pulpos es el más grande y complejo del mundo. En vez de ser una mera correa de transmisión del cerebro central a las extremidades a través de la médula, como ocurre con los animales vertebrados, los pulpos han repartido el cerebro por todo el cuerpo.

En lugar de un único cerebro, tienen nueve. Cada uno de sus ocho brazos actúa independientemente porque tiene su propio cerebro. El cerebro central no es un líder alpha que quiere controlarlo todo. Al contrario, es un facilitador que deja que emerja una inteligencia distribuida de cada uno de los ocho brazos. Las neuronas no están concentradas en un único punto si no repartidas por todo el cuerpo.

¿Qué aprendizajes pueden tomar las organizaciones de los pulpos? Para ser flexible y adaptable a los cambios, se tiene que extender la toma de decisiones a toda la organización, no sólo a los comités de dirección o gerentes intermedios. En el caso de los pulpos, sin articulaciones, ni siquiera existen los mandos intermedios. En su lugar, cada uno de los brazos tienen autonomía de actuación. Esto fomenta una constante y rápida retroalimentación entre los brazos y el cerebro central. La ausencia de un cerebro controlador se suple con un sistema nervioso mucho más amplio, que fomenta el aumento de posibilidades en el cuerpo.

 

5. Delegación de poder

La pregunta clave al trasladar la auto-gestión de un pulpo a una organización es ver cómo se relaciona el cerebro de un pulpo con sus brazos. Para ello, hay que adentrarse un poco más en su anatomía. El otro elemento disruptivo de su sistema nervioso está en cada una de las terminaciones nerviosas. No sólo tienen capacidades táctiles, sino también gustativas y olfativas. Podríamos afirmar que, prácticamente, cada una de las células de su cuerpo tiene capacidad de decisión. Los pulpos ven con su piel. Esto les convierte en un animal realmente insólito. Y, es el secreto de sus extraordinarias capacidades para el comportamiento: la forma de organización más avanzada del mundo animal.

Resulta curioso pero los seres humanos tenemos concentradas todas las neuronas en nuestro cerebro, en la cabeza. En cambio, los pulpos tienen la mayoría de las neuronas en sus brazos. Esto les permite aplicar su inteligencia sobre el terreno, tomar una decisión en el momento en que se necesita, sin necesidad de reportar a un superior o demorarse innecesariamente por la pirámide burocrática de poder.

En las empresas, cuando aparece un trabajador experto en cualquier campo acaba convirtiéndose en jefe. Deja de hacer ese trabajo que sabe hacer bien para realizar otro desempeño: guiar y enseñar a personas. Muchas de las veces no está capacitado para mandar. Y se logra un mal jefe y se pierde un trabajador excepcional.

Los pulpos dan total independencia a cada uno de sus brazos. El cerebro central cumple las funciones de coordinador. Invierte el ejemplo comentado anteriormente. Los expertos están sobre el terreno y las labores de coordinación las desarrollan personas con mayores habilidades interpersonales. Afortunadamente, esta forma de actuar ya se aplica en algunos marcos de trabajo ágiles o en métodos de organización horizontales, como la sociocracia.

Por usar una metáfora ya recurrente, los hombres se asemejan más a una orquesta en la que el director, el cerebro central, va marcando la actuación de los músicos, el resto de órganos. En cambio los pulpos serían como una banda de jazz, con músicos inclinados a la improvisación, que sólo aceptan la dirección hasta cierto punto. El director tendrían un nuevo papel consistente de dar unas instrucciones generales o esquemáticas a los músicos, en los que confía a la hora de tocar algo que funcione.

 

El futuro del trabajo es ser como un pulpo

6. INNOVADORES, curiosos y jugadores

Hasta ahora, hemos hablado de cómo los pulpos llevan de serie un ecosistema interno que fomenta la innovación, la disrupción y la co-creación. Es hora de hablar ver cómo son sus comportamientos. Lo que más destaca es su curiosidad. A los pulpos les gusta explorar y aceptan las novedades. Su comportamiento es tan versátil como su cuerpo.

Si habláramos del carácter de los pulpos, podríamos de decir que son exploradores, innovadores, flexibles y están en continuo aprendizaje. Estos son los valores que ahora se demandan para la era digital. Pero, ¿de dónde nace ese interés por aprender? Podríamos decir que por su espíritu por jugar. Los pulpos aprenden jugando. El juego también les permite sobrevivir. Cuando les persigue un depredador, juegan con él al despiste.

Cuando estos animales están en cautiverio, se han caracterizado por su tendencia a escaparse o robar cosas. En otras palabras, por jugar. Pero, es también una de sus armas de defensa en plena naturaleza. Cada una de sus células se puede camuflar con el entorno. Cambian de color con mucha facilidad y de una forma mucho más rápida y con más colores que los camaleones. Es la forma que los pulpos desarrollaron para sobrevivir sin la protección de una dura concha. Usando una palabra ahora de moda, los pulpos fueron pioneros en desarrollar la Learning Agility, esto es, la necesidad continua de reinventarse.

 

EL futuro del trabajo es ser como un pulpo

 

El pulpo es, ante todo, un organismo con un sistema nervioso grande y un cuerpo complejo y activo. Posee ricas capacidades sensoriales y extraordinarias aptitudes para el comportamiento. Los pulpos poseen un estilo de interacción con el mundo oportunista y explorador: son curiosos, aceptan la novedad, se muestran versátiles en su comportamiento, al igual que su cuerpo.

En definitiva, la ausencia de una concha protectora obligó a los pulpos a tener que salir adelante. Lo han hecho sacando partido a su principal ventaja: la flexibilidad. Para un mundo incierto y complejo, nuestra propuesta es organizarnos como lo hacen los pulpos, el animal que mejor adopta la novedad.

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