[COVID] CUANDO PERDEMOS TODOS, GANAMOS TODOS

¿Y ahora qué? ¿Cómo será el mundo post-VUCA (Virus universal de contagio acelerado)? Hace unos días, compartí en Ecofin, la web de Salvador Molina, estas ideas, que ahora publico bajo una serie dedicada a reflexionar sobre el mundo Post-VUCA.

Este confinamiento pone frente a nosotros el aspecto más pernicioso de una forma de pensar completamente asumida, la existencia de ganadores y perdedores. Cuando una persona piensa en ganar en solitario, en saltarse las recomendaciones sanitarias, lo hace a costa de la pérdida de los demás. 

La única forma conocida de aplanar la curva de la pandemia es que todos perdamos para, así, todos podamos ganarle al virus, y retornar cuanto antes a nuestras rutinas habituales. Y este es el cruel mensaje de esta enfermedad: solo ganamos cuando todos perdemos. Ese es el aprendizaje que trae a nuestros vidas, así como el cuidado y atención al Planeta y a nuestro propio cuerpo.

Habrá un antes y un después, porque esta parada en seco nos ha dado tiempo para pensar, algo que habíamos evitado con nuestra carrera acelerada en la Rueda del Hámster.

¿Cómo va a afectar eso al modo de liderazgo? Los expertos ya nos habían regalado la distinción entre el liderazgo heroico y el post-heroico. Los líderes heroicos son los héroes. Los líderes post-heroicos son los que piensan más en los demás que en ellos mismos.

Todos aquellos que mantenemos nuestra clausura hogareña estamos practicando esta nueva forma de liderazgo post-heroico. Perdiendo para que, en conjunto, todos ganemos.

Esto supone un quiebre para nuestra forma de pensar, un cambio de paradigma. Encendemos el televisor y vemos en las tertulias a unas personas sentadas frente otras tratando de imponer sus creencias, a menudo con el peregrino argumento de gritar más. Eso solo es el reflejo de nuestro pensamiento dual, que busca enfrentar siempre: americanos contra chinos, liberales contra progresistas, blancos contra negros, hombres contra mujeres, y viceversa.

Nuestro sistema político, la Democracia, parte del mismo planteamiento: la mayoría impone sus decisiones sobre las minorías que, poco a poco, se van desencantando y alejando de los modos y cauces democráticos.

Ante esto, surge la pregunta: ¿existe alguna alternativa en la que todos ganemos? Desde luego, se llama Sociocracia, la formuló por primera vez hace 170 años el filósofo Auguste Comte y es el espejo en el que se miran los equipos de ingenieros de software, que están implantando la auto-organización para desarrollar mejores productos y responder más rápido a un mercado ya completamente impredecible.

La propuesta de la Sociocracia es tremendamente simple: pasar de una mayoría de personas que dicen Sí, a que nadie diga No. Como con el Coronavirus, que todas las personas pierdan para que, como sociedad, todos ganemos. Eso implica pasar de imponer las ideas de lo que piensa la mayoría a tomar decisiones con las que cualquiera pueda vivir, esto es, no aquello que a mi me gustaría, pero que tampoco estoy en desacuerdo con ello.

En este punto, nuestro Ego se sentirá amenazado. Ya no puede imponer vetos o bloqueos por la sencilla razón de que salir de nuestra zona conocida implica inevitablemente tensión y miedos.  Por eso, la Sociocracia siempre exige que los motivos para decir No se tengan que argumentar.

Y, de nuevo, aquí aparece este espíritu post-heroico de buscar el bienestar colectivo por encima del propio que estamos aprendiendo con la erradicación de la pandemia. Cuando, en Sociocracia, nos oponemos a algo -lo llamamos objeción-, decimos que estamos haciendo un regalo al grupo, porque advertirnos de algo que no se había tenido en cuenta antes y puede representar un problema en el futuro.

Pasar del consenso a este nuevo consentimiento que propone la Sociocracia supone la implicación de todas las personas que han participado en una decisión. Ya no es sólo responsabilidad de esa mayoría, sino del conjunto del personas, a las que se escuchó y se tuvo en cuenta a la hora de llegar al acuerdo.

Finalmente, para evitar parálisis por exceso de análisis, todas las decisiones y acuerdos en Sociocracia están sometidas a una revisión en un determinado periodo de tiempo. Cuando tomamos la decisión en el pasado, lo hicimos porque pensábamos que era suficientemente buena y segura en aquel momento. A a vista de lo que sabemos después, nos ratificamos en aquella decisión, o cambiamos.

Si quieres saber más sobre Sociocracia, te propongo el curso online de Sociocracia que he creado para explicar todos estos conceptos en detalle, y con una herramienta, una baraja de cartas, para que los puedas poner en práctica al día siguiente en tus equipos o grupos. El cambio de paradigma que nos propone el virus ya está aquí: para que todos ganemos, todos tenemos que perder

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