equipos-excepcionales

Las nuevas formas de auto-organización se basan en la creación de equipos excepcionales. Con frecuencia, me encuentro con personas que, para evitar tomar la responsabilidad de una decisión, te comentan que «esto lo hacemos con auto-organización ( o auto-gestión)» o «hacemos una Sociocracia«. ¡Cómo si la auto-organización o la Sociocracia se hiciera por arte de magia!

Es como decir que vas a correr una marathon, sin haberte puesto antes unas zapatillas o haber salido a entrenar antes. Para llegar a esas nuevas organizaciones auto-organizadas, o que la Sociocracia funcione, también es necesario prepararse. Todo pasa por crear equipos excepcionales. 

Stephen Covey, en el 8º Hábito, habló de cuatro fases para crear equipos excepcionales:

  1. Forma física.
  2. Desarrollo de habilidades.
  3. Desarrollo del equipo.
  4. Desarrollo del sistema.

Lo voy a explicar con algo fácil de entender, un equipo de fútbol, incluso si como Rajoy sólo leemos el Marca.

1. Forma física.

Muchas empresas están obsesionadas con reclutar al mejor talento. Los equipos de fútbol, también. En el mes de julio, cuando uno lee los nuevos fichajes que se hacen, es muy posible pensar que esa constelación de estrellas será imbatible y ganará todos los títulos. Luego, a mitad de temporada, están fuera de los puestos de cabeza, o les han eliminado de las mejores competiciones, y ya están pensando en nuevas incorporaciones. De manera que tener el mejor talento no crea, por sí mismo, un equipo excepcional.

Lo primero que hacen los equipos excepcionales es lo que llaman la pretemporada, que es mejorar su condición física. La primera parte es mejorar su forma física, trabajar el cuerpo de ese equipo. En una organización, es implantar la estructura, los procesos, la metodología.

El ingrediente secreto para triunfar en la parte corporal es la disciplina, como bien apunta Álvaro Merino al hablar de equipos excepcionales.

Es la base de todo. Hay equipos que ganan partidos simplemente porque corren más que los rivales. Cuando unos ya no pueden con sus piernas, los otros siguen frescos. Y eso les da muchas victorias. Por tanto, la forma física es el primer escalón a ser únicos, porque nos garantiza, en primer lugar, la subsistencia.

En momentos de crisis, como el confinamiento actual, los países que tienen desarrollados sistemas sanitarios fuertes, o redes de atención personal, lo llevan mejor que aquellos en los que no existen estos elementos de apoyo. Pero, basarlo todo en la forma física no lo es todo. Volvamos al fútbol. ¿Conocen jugadores que no paran de correr pero que le dan al balón como a un pepino? Es el momento de explicar la segunda fase: el desarrollo de habilidades.

Pretemporada del At.Madrid en Los Angeles de San Rafael en Segovia.

2. Desarrollo de habilidades

Si dos equipos tienen la misma condición física, ¿cuál es mejor? El que tiene mejor desarrolladas sus habilidades, el que golpea mejor, o regatea mejor, o remata mejor. Cuando se ha trabajado el cuerpo (las estructuras y procesos), es el momento de desarrollar habilidades.

Durante unos años, el Atlético de Madrid entrenado por Cholo Simeone le ganaba a sus vecinos del Real Madrid, porque corrían más. ¿Qué ocurrió cuando el Real Madrid contrató a Zidane como entrenador? Lo primero que hizo fue mejorar la forma física de sus jugadores. Y, hay, se impuso la calidad de los jugadores, por encima de la forma física. El segundo elemento a trabajar es la parte emocional, es decir, las relaciones de confianza.

Lo segundo a trabajar es el componente emocional, el corazón. Por ejemplo, el campeón del mundo de marathon, Eliud Kipchoge, siempre sonríe cuando corre, porque sonreír minimiza el dolor.

Desgraciadamente, las emociones han estado expulsadas del mundo del trabajo, muy enfocado en mejorar la eficiencia de los procesos. Para pasar de pantalla, para comenzar a crear equipos excepcionales, es necesario acoger las emociones propias y del resto, mediante la empatía. Es lo que, según el proyecto Aristóteles de Google, diferencia a los grandes equipos. Pero, como decía Super-ratón, aún ahí más.

Cuando pasas un balón al extremo, sabes que tu compañero va a llegar y te la va a devolver, porque tiene condición física y ha desarrollado las habilidades. Pero, establecer relaciones de confianza no es necesario. Es el momento de desarrollar el equipo.

3. Desarrollo del equipo

¿Qué pasa si un equipo tiene muy buena condición física y muchas habilidades, pero nada más? Pues, en frase famosa de otro entrenador de fútbol John Toshack, «corren como pollos sin cabeza». Para desarrollar un equipo es necesario que los integrantes tengan cabeza, esto es, una visión compartida. Eso pasa, a veces, con equipos modestos que, de repente, sorprenden en la Copa , el torneo del K.O., y eliminan a varios rivales de mayor categoría. Lo que les hace diferente es el elemento mente, una visión y unos valores compartidos. Cuando no la tienen, son simples mercenarios que van a ganar dinero.

Esto pasa cuando todos los jugadores «juegan de memoria», saben dónde va a estar el compañero sin mirarle. Pero hay otro elemento de los equipos de leyenda, los que marcan una época, como el Milan de Sacchi, el Barcelona del tiki-taka, lo Celtics de Larry Bird o el Ajax de los noventa.

4. Desarrollo del sistema.

Después de trabajar el cuerpo, el corazón y la mente, queda el cuarto elemento que permite crear un equipo excepcional: el alma o espíritu. Es decir, contribuir a algo más alto que el propio equipo. En esto tiene mucho que ver la cultura.

La cultura hace que un equipo no deje de luchar en el minuto 93 de una final de Champions, y otro se derrumbe cuando le empatan en el último minuto, como ocurrió en la final de la Champions de 2014, entre el Real Madrid, un equipo que se obliga a ganarlo todo, y el Atlético, que se auto-denonima «el pupas» y en cuyo himno está la frase «que maneras de perder».

Lo que hace excepcionales, en último término, a un equipo que corre como el que más, que ha cultivado la confianza como el que más y que tiene una visión compartida tan loable como el que más es su propósito a la sociedad, el contribuir a algo más importante que todos ellos.

5. Personas excepcionales para crear equipos excepcionales

Stephen Covey explica que el mismo proceso aplica para convertirnos en personas excepcionales, con la salvedad de que el primer paso, no es tanto trabajar nuestros abdominales sino nuestro desarrollo personal, el liderazgo/trabajo interior del que ya hemos hablado en 9brains.es.

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